Había todo tipo de prendas secándose al sol, desde ropa de cama hasta ropa interior, pero aquello no era una tendedera común, sino una valla del Paradero de Cojímar, localidad perteneciente al municipio Habana del Este.
En la actualidad, cuatro familias procedentes de Diez de Octubre viven en las antiguas oficinas del Paradero, ahora refuncionalizadas. Según me contaron, el gobierno decidió trasladarlos a este lugar, pues convivían en un edificio inhabitable en la localidad de Toyo. Al tanto de esta situación, ya muy habitual en La Habana por el déficit de viviendas, el mal estado de conservación y la sobrepoblación existente, decidí centrar mi atención en una de las familias, la más numerosa, y así abordar el día a día de la comunidad.
Estas personas hacen del Paradero su nuevo hogar. Solo desean que sus hijos crezcan en un hogar digno.






















