Derick se afanó en explicarnos tantos nombres de plantas y animales como sabía. Yo repetía bajito las palabras que escuchaba para no olvidarlas, nombres vernáculos y científicos. Pero es imposible que, en dos salidas al monte, podamos aprendernos la denominación de todo lo que nos señalan. Ni siquiera en toda una vida de montería. Sin embargo, quedan trazas de recuerdos que se entretejen de manera singular: no se recuerdan en detalle los nombres y las formas de las cosas, pero se tiene una idea vaga de ellas, la memoria permanece como vivencia.
Estas imágenes son el recuerdo de las cosas que vi durante un viaje medio mágico por las cercanías de la Sierra la Güira, en la provincia Pinar del Río.




















