El lunes 4 de septiembre, en medio de una profunda crisis económica, migratoria y social de inquietantes implicaciones culturales y educativas, comenzó el nuevo curso escolar en Cuba. El Ministerio de Educación de la Isla reconoció el “déficit en la cobertura docente” e identificó a La Habana, zona de mayor concentración de estudiantes, como una de las provincias más afectadas.
Entre tanto, los estudiantes de estos centros de enseñanza celebraron más que todo el reencuentro entre colegas y un curso que anuncia “normalidad” en su estructura después de una pandemia. La actividad de bienvenida, tan peculiar en nuestros colegios, no alcanza, aún, a representar los perfiles de identidad cultural, tan desgatada, de estas generaciones (Texto y fotos: Periodismo de Barrio).








