En los alrededores de la Iglesia de Nuestra Señora de Regla todos conocen a Lino, pero nadie puede precisar cuándo llegó ni dónde está cuando se ausenta. Sus hábitos de vida lo convierten en uno de esos <em>homeless</em> cubanos que cada vez con mayor frecuencia se observan en las calles de La Habana.
“Yo soy de un pueblo cercano a Jovellanos en Matanza, pero decidí venir aquí porque mi mamá me llama. ¡Ella siempre lo hace, me protege y me ayuda! ¡Ella es mi mamá, Yemayá! ¡Maferefún mamacita!”, dice Lino, señalando al mar.
Lino es el autor de la mayoría de los altares improvisados que cada mañana aparecen en el muro de la Iglesia de Regla. Para construirlos recoge restos de materiales y figuras religiosas depositadas en la entrada de la Iglesia. En ocasiones, a la colecta también suma restos de ofrendas arrastradas por el mar hacia la orilla del emboque reglano (Texto y foto: Dany del Pino).








