Carel es un hombre con coraza, uno al que la vida tempranamente le amputó las piernas, pero jamás los deseos de vivir. Era casi un niño cuando luchó en Angola y el precio de su valentía fueron sus miembros inferiores; con apenas 19 años tuvo que reinventarse: “Echar p’alante”, como él mismo dice.
Hace un par de décadas decidió construirse una bicicleta para transportarse mejor, pero esta tenía que responder a sus propias necesidades, así que colocó un pedal que funcionara manualmente y adaptó cada pieza a su comodidad. Con su ingenio logró ser mucho más independiente, ya puede salir a la calle, hacer los mandados e ir a donde sus manos lo conduzcan. Más que una bici se fabricó una posibilidad, un movimiento.
Su historia habla de superación. Él se ve como un hombre fuerte, con entereza, que hizo en su vida casi todo lo que se propuso: se casó, tuvo hijos y aprendió a adaptarse a su tiempo, agarrando fuerte el único freno que lo limita, el de su “superbici” (Foto y texto: Jorge Bonet).








