El corazón no deja de estar acelerado. Pensar en el riesgo que han corrido y están corriendo tantas personas es traumatizante. Caminé por Matanzas, mi ciudad; todo es un ambiente muy raro.
Nuestro malecón sirvió de casa para muchos habitantes cercanos a la zona del incendio. Las personas se trasladaron por sus propios medios desde Versalles y Dubrock, apoderados por el miedo luego de la segunda gran explosión en horas de la madrugada de este sábado 6 de agosto, en la Base de Supertanqueros.
Buscaron refugio al aire libre, al otro extremo de la bahía, un lugar que por el momento pareció más seguro. Agarraron lo que pudieron, no todos consiguieron traer a sus mascotas, las dejaron en sus hogares vacíos. Los abuelos y abuelas tienen la mirada perdida, los niños juegan con un escenario de fondo anacrónico.
Están evacuando a las poblaciones cercanas y se han habilitado centros de trabajo para recibir a las personas. La Universidad de Matanzas acoge a un aproximado de 400 evacuados.
Ya no sé en qué pensar. A todos les pido que se cuiden y ojalá podamos salir pronto de esta.
















Esta galería es resultado de una alianza con elTOQUE.








