Edilio Suárez es Mbákara del juego abakuá Efori Bumán Efó, cuyo origen se remonta a 1906 en la ciudad de Matanzas. Alrededor de la Sociedad Secreta Abakuá se tejen muchos mitos y leyendas, pero su objetivo siempre fue prestar ayuda económica a sus cófrades, según Edilio. Para ello recogen cada mes una contribución económica llamada Socorro, que se entrega cuando algún ecobio atraviesa serias dificultades. En lo espiritual, se protegen de maleficios, daños o fuerzas malévolas por medio de ritos en los que adoran a ciertos poderes.
Edilio perdió su casa en un incendio, pero no clasifica para la ayuda de la Sociedad Secreta Abakuá. Mientras espera por la ayuda del gobierno, refuerza su magro ingreso como trabajador estatal confeccionando y vendiendo los trajes de ñáñigo o diablitos. Los precios oscilan entre 3000 y 8000 pesos, según el tamaño. El oficio de sastre lo heredó de su padre, aunque fue su mamá quien le enseñó a coser en la vieja Singer. Este oficio no entra en contradicción con los principios morales que exige la Sociedad Secreta, en especial el de ser buen hombre, tantas veces malinterpretado por los desconocedores e, incluso, por no pocos de los que aspiran a entrar a alguno de los planes Abakuá existentes en La Habana, Cárdenas o Matanzas (Foto y texto: Néster Núñez Gómez).








