“Mi mamá siempre me decía que pa saber coser no hay que ser mujer, que en la vida hay que aprender a hacer de to; no soy menos hombre por eso”. A Rafael (54 años) su madre le enseñó el arte de la aguja y el hilo a los 9 años, y ya desde los 14 salía a vender alguna que otra cosita que hacía para ganar dinero y ayudar en el hogar.
Siempre que tiene tiempo libre, Rafael saca la máquina de coser a su portal de la calle Independencia, en Ciego de Ávila, y comienza a dar pedal mientras debate con sus amigos de pelota (Foto y texto: Christian Carralero).








