Procedente de la localidad de Regla, a Silvio le caracteriza una indescriptible singularidad y sencillez. Su ejercicio como babalao se inició algo más de 50 años atrás, cuando apenas abandonaba la adolescencia y pensar en estas prácticas en la Isla era un total tabú. Poco antes había recibido a Obatalá como orisha o santo, como también se le conoce popularmente. Su amplio periplo a través de la Regla de Ocha o santería cubana ha dotado a Silvio de un gran respeto en la comunidad religiosa reglana y habanera.
Adentrarse en versículos bíblicos, el conocimiento del Ahura Mazda, el Palo Monte o cualquier otro fenómeno religioso, no resulta extraño durante una conversación con este babalao. Una envidiable capacidad para interpretar otros cuerpos religiosos, así como para transmitir dichas meditaciones entrelazadas a historias cotidianas, han convertido a Silvio en filósofo popular y en un auténtico narrador oral (Foto y texto: Dany del Pino).








