David Li, de 23 años, trabaja la cerámica desde los trece. Mientras cursaba la carrera de Ingeniería Automática en la Universidad Tecnológica de La Habana (Cujae) decidió dar un vuelco a su existencia y apostar por la cerámica como modo de vida, arte y sustento. Así surgió Linos Pottery, un emprendimiento que destaca por la confección de productos enteramente manuales, inspirados en elementos asiáticos y precolombinos. El proyecto cuenta con un pequeño equipo de trabajo, en su mayoría de jóvenes vinculados a las artes visuales (Texto y foto: Lisandra Álvarez).








