Cuando entro en la casa-taller de Omar Pérez (La Habana, 1964) en Centro Habana, lo primero que llama mi atención es su pintura colgada de ladrillos rojos e imperfectos. Es la casa de un poeta, me digo. La casa del autor con el título más atrevido de la editorial Letras Cubanas: Crítica de la razón puta.
La brisa del mar está en Omar Pérez, que va al bosque a buscar hongos y pone la cesta de hongos sobre la mesa, así define la poesía. Se sienta en su cajón y toca mientras declama un poema. Por momentos parece también un monje. Su sonrisa libre está en lo que hace, en lo que escribe, en su pintura, cuando siente las intuiciones de su espíritu. Lo veo repetir en bucle la máxima fundamental de la poesía: “La poesía no es un género literario” (Texto y foto: Omar Sanz).








