Si usted transita a menudo por la céntrica calle Obispo de La Habana Vieja, seguramente habrá notado a un ciego maravilloso que con su guitarra y su armónica hace bailar a los muñecos a su alrededor. Estos graciosos títeres son invención de Arsenio, artista callejero que, a pesar de las vicisitudes, se gana la vida regalando canciones a los paseantes. Arsenio vino del oriente de Cuba en busca de mejores posibilidades de subsistencia, y vive agregado en las inmediaciones de la Iglesia del Cristo del Buen Viaje. Sin embargo, algún malvado ha extraviado recientemente sus muñecos y hoy se ve al músico tocando solo; aunque él no guarda rencor, sí que extraña a sus compañeros de todos los días.
“Ahora me estoy dejando crecer el pelo para volver a hacer los muñecos. Si alguien los ve, por favor, díganles que su amigo los necesita” (Texto y foto: Juan Pablo Estrada).








