Víctor y Zaida son dos personas peculiares del Valle de la Penitencia, en Viñales. Su casa, humilde y sencilla pero suya, como dice Víctor, fue completamente devastada durante el paso del huracán Ian por esa zona: no les quedó más que el recuerdo. Hoy viven en una casa prestada por uno de sus nietos hasta que la suya vuelva, quizás, a estar en pie. A pesar de tanto desconsuelo, es admirable el espíritu que los inunda: “De esto saldremos tarde o temprano”, me dicen (Foto y texto: Lisandra Álvarez Valdés).








