Desde Pinar del Río a Punta de Carta, en la costa sur de la provincia, el huracán Ian batió con fuerza. Los derrumbes totales se cuentan por decenas. Quien visita la zona por primera vez, esperaría encontrar viviendas de mampostería, techos de placa…, otro tipo de prosperidad, pues en toda la zona se siembra tabaco. Pero ese pensamiento es muy citadino y lejano de la realidad: lo que más encuentras son modestas casas de madera con cubiertas ligeras. Por eso el impacto de los vientos fue arrasador.
En la foto, una familia de la comunidad La Ceiba levanta techos y paredes con planchas de zinc recuperadas. No imagino dónde cocinarán. Cómo cocinarán. Qué cocinarán. Y la electricidad demorará. Hay infinidad de postes caídos en toda la carretera. Adentro, en lo oscuro, la madre carga al bebé. No imagino qué estará pasando por su cabeza (Texto y foto: Néster Núñez).








