A veinte kilómetros de la metrópolis habanera, por los interiores de Guanabacoa, un muchacho recoge vainas de algarrobo y las separa de la carretera. “Es para que los carros no las aplasten”, dice mientras sigue con la vista el resto del camino.
Luego de que el sol en calidad de secador muestre las dotes, Gabriel Pérez acopiará las semillas de algarrobo para hacer harinas artesanales, un proyecto que tiene en mente desde que encontró en la finca la forma de lograr productos naturales y aprovecharlos en nuevos usos.
Gabriel, diseñador gráfico y agricultor, más conocido como Gabo Pére en las redes sociales, es un emprendedor cubano que ha coleccionado muchas habilidades, la perseverancia entre ellas.
Gabo había tenido antes la experiencia del voluntariado en la finca de unos amigos por la zona de Guanabo. Poco tiempo después de concebir en el 2020 un pequeño restaurante con servicio a domicilio incluido en Centro Habana, el impacto de la pandemia lo hizo cambiar de estilo de vida. La crisis del coronavirus dejó para sus perspectivas la idea de trasladarse junto a su mamá hacia un terreno en las afueras de Guanabacoa, que cambió por su propia casa.
Tras casi dos años de estancia, no solo ha sembrado para el autoconsumo, también ha experimentado y estudiado las rutinas para encontrar la utilidad de otras esencias. Lo logró con la harina de coco, plátano, arroz y algarrobo. Ha creado una identidad propia para esos alimentos, las harinas Bacoretto.
Cada dos o tres días, se levanta bien temprano, monta dos batidoras, y combina el secado natural con el proceso de triturar y tamizar las materias primas de las harinas. El ritual dura lo mismo que las horas de luz.
A sus 37 años, Gabriel apuesta por la rebeldía de las recetas, por encontrar en los detalles naturales sus propias pasiones, sin miedo a tener que solventarlas con otros trabajos a la par. Lleva un diario para contarle a una soñada hija la historia de la finca desde los comienzos, para no olvidar ningún respiro. Está decidido. Sabe que hay riesgos y papeles por el medio para cualquiera de las gestiones, pero va pintado del mismo verde de sus árboles, y eso lo salva (Texto y foto: María Lucía Expósito).








