Añadido: En los días posteriores al siniestro en el Hotel Saratoga, el pasado 6 de mayo, recorrí varias veces los alrededores del hotel. En uno de esos recorridos me encontré a un grupo de muchachos jóvenes con una vestimenta peculiar. Llevaban gorros que llamaban la atención entre la multitud. Eran abakuás y estaban allí para hacerles llegar a los damnificados del edificio aledaño al hotel algunas donaciones. La declaración de uno de ellos me pareció interesante, pues me explicó que muchas personas en la sociedad actual aún piensan que el abakuá es una persona problemática y de pocos valores, pero esto es falso.
En los días posteriores a nuestro primer encuentro estos jóvenes convocaron una reunión en el parque El Curita. Allí se encontraron varios <em>ecobios</em> de diferentes potencias. Entre todos lograron recaudar casi 7 000 pesos a partir de la iniciativa de entonar cantos religiosos en la calle; importe que fue entregado al gobierno de Habana Vieja (Texto y foto: Manuel Almenares).








